VALLE DE UCO | EL AJO: ENTRE PÉRDIDAS E INCERTIDUMBRE POR LAS LLUVIAS
La lluvia no da tregua y los productores de ajo viven horas críticas.
Hace más de 8 días que las precipitaciones no cesan, los terrenos están totalmente saturados de agua y no se puede entrar a las fincas a trabajar.
El panorama es alarmante. Según relataron los propios productores, están a 10 días de arrancar la cosecha y no saben qué va a pasar.
"Los terrenos están muy agotados de agua. Ni por ventanas vamos a poder arrancar el ajo. Tenemos que estar viendo mucho el tiempo", explicó uno de los productores.
El problema es el tiempo: la cosecha de ajo está prevista a partir del 27 de octubre en adelante y el campo solo tiene una ventana de 15 a 20 días. Si se cosecha después, el ajo se abre, pierde las catáfilas y se pierde toda la producción.
"Se nos está complicando porque no podemos entrar a trabajar, no podemos sacar mangueras los que tenemos goteo. Si se pierde el ajo se pierde el trabajo de todo un año".
La situación no solo afecta la mercadería. También está en juego el trabajo diario de las fincas. Con el suelo inundado, los productores solo pueden trabajar 4 o 5 horas como los deja el tiempo y no saben cómo pagarle al personal.
A esto se suma el factor económico: producir una hectárea de ajo hoy cuesta entre 10 y 11 millones de pesos, mientras que los precios que se pagan van de 300 a 200 pesos, lo que ni siquiera alcanza para empatar los costos.
"No vemos un horizonte claro de qué hacer. Sí o sí necesitamos que el gobierno esté un poquito más presente. Si se pierde el ajo se pierde el trabajo de todo un año y se pierde también gente que labura. Es la primera vez en tantos años que me pasa. Me tuve que enganchar a otro y me presta un cierto dinero", contaron angustiados.
Frente a este panorama, la incertidumbre crece con cada lluvia. Los productores deben evaluar cuándo retomar las tareas, qué parte de la cosecha se podrá salvar y cómo afrontar los costos.